Las experiencias antiguas pueden formar creencias sobre capacidad, pertenencia y merecimiento. Cuando esas creencias dejan de ser invisibles, puedes cuestionar qué continúa correspondiendo a la verdad y al presente.
Reconstruir la identidad exige responsabilidad, constancia y una fe traducida en postura: no como negación de la biografía, sino como libertad para no seguir gobernada por ella.